Cuenteros improvisados

Hola a tod@s!

Hoy no os vengo a enseñar ningún cuento en especial. Hoy os vengo a contar un acontecimiento que no me había pasado todavía en clase y que esta semana me ha pasado.

Como todas las semanas les he contado un cuento (el de esta semana ha sido la princesa que bostezaba a todas horas. Cuento que ya he presentado por estos lares. Si quieres recordarlo pincha aquí.) Todo normal hasta que acabé y un ñajo quiso contar él su propia versión del cuento. Viendo el filón que había en este hecho le dije que no lo contara sentado sino que saliera como yo y lo contara para toda la clase. Para que todos pudieran verle le subí a una silla ( y así él se sentía también más importante) y le dije que empezara a contar el cuento.

Empezó pero le dije que todos los cuentos empiezan por Érase una vez… (de esta manera es un cuento y sólo un cuento) y él rectificó y empezó, ahora sí, su cuento.Cuando se quedaba atascado yo le iba haciendo preguntas y así hasta que terminó con el Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Al terminar todos le aplaudimos, saludó y volvió a su sitio.

A su manera su cuento tuvo principio, nudo y desenlace, sus personajes y su trama. Y claro, después de él quisieron salir más a contar su cuento. Yo encantada de que quisieran hacerlo porque de esta manera desarrollan su imaginación, se exponen ante un público (aunque sea conocido) y hablan ante él, ejercitan la escucha y la espera de turno,desarrollan nuevo  vocabulario,…. Vamos, que todo son ventajas.

Dependiendo de la madurez el cuento era más cuento o menos pero todo es empezar. Tenemos tres cursos enteros para ir haciéndolo mejor pero como punto de partida ( y seguramente que nueva rutina) estuvo muy bien.

Y por hoy nada más. Muy agradecida de todas las buenas situaciones en las que me meten los cuentos.

Y como dijo San Quintín, esta entrada llegó a su fin.