El ogro y la abuela Lola

Hola!

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Hoy os vengo a hablar de un cuento que me enamoró nada más leerlo. La historia trata sobre un pueblo totalmente normal al que un día llega un ogro que va destrozando todo y comiendose todo lo que pilla por delante. Mandan a los soldados  pero el ogro pega tal estornudo que les manda al país vecino.

Nadie sabe qué hacer y el ogro cada vez está más enfadado. Pero hay una ancianita que lo está viendo todo y tejiendo a la vez sin inmutarse ni lo más mínimo.

Al caer la tarde sólo quedan en el pueblo el ogro y la abuela Lola. El resto se han ido al bosque cercano muertos de miedo. Cuando Lola acaba su labor, llama al ogro pero su vocesita no llega hasta él. Así que decide subirse a la torre más alta y desde allí el ogro sí que le escucha. Se acerca y cuando Lola le tiene cerca le planta un beso en la nariz. El ogro se queda petrificado sin saber qué hacer y la abuela aprovecha para darle un regalo: una bufanda larguísima que había estado tejiendo durante todo el día.

Después se van a casa de la abuela y el ogro se toma un tazón de caldo calentito para después bañarse en el estanque con agua calentita.

Nadie antes había cuidado al ogro y éste se sintió reconfortado. Cansados como estaban los dos se quedaron dormidos cogidos de la mano. Al día siguiente, Lola se fue con él al bosque y el ogro, arrepentido, pidió perdón y prometió reparar todo lo que había roto.

En una semana la promesa del ogro se había cumplido y todos los habitantes del pueblo volvieron a la normalidad. El ogro se integró muy bien. Sólo había que tener cuidado de que no pillase un resfriado ; )

Este cuento me gustó tanto por la manera pacífica de la abuela de solucionar el problema. Hoy en día lo primero que sale es  hacer daño en vez de hablar y ver qué pasa. No se tiene la empatía de ponerse en el lugar del otro y ver los motivos que tiene para hacer lo que hace y creo que con este cuento se puede ir poniendo esa semillita.

Y como dijo San Crispín, esta entrada llegó a su fin.