La princesa que bostezaba a todas horas

Buenos días!!!

Después de la “resaca” cuentera que tengo (con muy buen sabor de boca, por cierto), hoy os vengo a hablar de uno de los cuentos que conté ayer: la princesa que bostezaba a todas horas.

Desde la primera vez que lo leí, me quedé prendada de él. Tanto que es uno de mis “cuentos estrella” ; P y por eso está incluido dentro de mi sesión de princesas diferentes.

Es la historia de una princesa que bostezaba a todas horas, obviamente, y su padre, el rey, estaba muy preocupado. Primero se le ocurrió que podría tener hambre y mandó traer los manjares más exquisitos de todo el mundo pero la princesa no dejó de bostezar.

Después se le ocurrió que podría tener sueño y mandó preparar una súper cama pero la princesa no dejó de bostezar ni un ratito.

Desesperado, pensó que podría ser de aburrimiento y, por si acaso, mandó traer una elefanta amarilla que contaba unos chistes para mondarse de risa pero la princesa no dejó de bostezar.

Nadie sabía por qué bostezaba tanto la princesa, nadie.

Un día que la princesa estaba andando por los jardines de palacio se encontró con el hijo del jardinero. Éste, al fin, pudo curar a la princesa. ¿Queréis saber cómo? Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer : )

Y como dijo San Crispín, esta entrada llegó a su fin.